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Niños violentos: ¿qué hacer si tu hijo es agresivo?

Las rabietas y enfados son normales en la etapa infantil pero, ¿cuándo se convierten en un problema?

Como padres, queremos que nuestros niños sean buenos, listos y amables. Pero lo cierto que todos los niños pueden ser agresivos en algún momento, porque están aprendiendo a controlar sus emociones, a respetar los limites y a aceptar las reacciones de los demás. Lo que ocurre es que tenemos tanto amor hacia ellos que puede ser difícil aceptar que nuestro hijo sea agresivo. Es normal que muchos padres, cuando ven actitudes o acciones agresivas en sus hijos, le quiten importancia con un “son sólo niños” o “ya se les pasará.” Pero si las agresiones son frecuentes y no se limitan a incidentes aislados en casa, o en el colegio o en el parque, es posible que tengamos que intervenir.

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Normalmente los episodios agresivos empiezan durante el segundo año de vida. En el tercer año, la agresividad verbal normalmente supera la física porque el niño tiene más vocabulario y puede expresar sus ideas. Durante los primeros años de colegio (edades de 3 a 6 años), los niños pueden empujar a otro niños de diferentes edades, tamaños, y capacidades; mientras que las niñas suelen practicar la agresión relacional con el intento a excluir, aislar o poner distancia entre el agresor y la víctima.

Aunque suene duro, es una parte inevitable de la infancia. Mientras tanto, los adultos no tienen que moderar estas interacciones si las agresiones no son graves, sino que los niños tienen que aprender a autorregularse. Es imposible prevenir todas las agresiones, y hacerlo no es correcto. Sin embargo, debemos aprender a distinguir si los actos violentos son parte normal del desarrollo o si se trata de algo más serio.

¿Cómo saber si la agresividad de mi hijo es normal?

Un niño agresivo normalmente tiene problemas desde los 2 o 3 años con:

  • destrucción de objetos
  • insultos
  • molestar fiscalmente los demás
  • amenazar
  • pegar, morder, dar patadas
  • rabietas
  • frecuentes pelas con compañeros
  • mucha energía
  • dificultad para solucionar sus propios problemas sociales

Los niños con problemas de agresión normalmente han estado expuestos a algún evento vital estresante o a algún cambio dramático, como una separación paterna. Es importante que los padres analicen si alguna de estas situaciones puede estar causando la agresividad o si, por el contrario, se trata de un problema de entendimiento entre el carácter del niño y el estilo de educación de los padres. Además, los niños con problemas de agresión suelen estar aislados y no tener amigos.

Estrategias para evitar comportamientos violentos

Mira al niño como a un individuo: permitiendo que tome decisiones por sí mismo (por ejemplo, qué ropa quiere llevar). Responde a las peticiones de atención con contacto visual, una sonrisa o una caricia y refuerza los comportamientos buenos/deseables con frecuencia durante el día.

Escucha activamente al niño con empatía: repite o describe lo que el niño te está diciendo. Un truco para empatizar con él es compartir sus sentimientos replicando su postura corporal y su tono de voz.

Evita dar órdenes o instrucciones. En cambio, transmite una opinión positiva, comunica sentimientos positivos (por ejemplo, amor). Da órdenes de una manera positiva, con firmeza y concreción. Critica el comportamiento, no al niño. (Por ejemplo, es mejor decirle “has limpiado muy mal tu habitación” que “vives en una pocilga”)

Felicita por el buen comportamiento y los buenos hábitos. Pide disculpas cuando sea necesario y, especialmente, evitar humillar al niño. Trata de ser consistente en la disciplina y en la educación del niño

Con normas y límites consistentes en casa, la mayoría de los niños van a pasar por estas fases sin problema. Para los niños que actúan de manera agresiva con más frecuencia, que exceden los límites y cuyo comportamiento está afectando a sus relaciones con los padres, profesores y compañeros, es importante que los padres pongan en práctica estrategias positivas para reducir la frecuencia de los episodios agresivos y enseñen al niño cómo controlar su comportamiento. En caso de no mejorar, los padres puede buscar ayuda profesional para aprender estrategias más especificas para las necesidades de la familia.

Artículo elaborado en colaboración con la Dra. Deanna M. Mason, Apoyo Profesional para la Familia Moderna.


FuenteNiños violentos: ¿qué hacer si tu hijo es agresivo? | enfemenino.com

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