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¿Agobiada con la lactancia? Tranquila, no estás sola

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La lactancia materna es una función natural pero no siempre resulta fácil. Seas una mama primeriza o con la experiencia de otros hijos, cualquier bebé puede dar problemas a la hora de darle el pecho, dependiendo de su carácter y sus preferencias.

Amamantar a nuestro bebé puede llegar a ser abrumador. Incluso si las madres tratan de alimentar a sus bebés exclusivamente con leche materna durante los primeros seis meses de vida del niño, tal y como recomiendan la mayoría de las instituciones pediátricas – incluidas la Organización Mundial de la Salud y los Centros para el Control de Enfermedades –, lo cierto es que sólo el 44% de las madres que empiezan a dar el pecho cuando nacen sus bebés continúan haciéndolo de manera exclusiva pasados dos meses. En especial, muchas madres primerizas se sienten menos seguras de su capacidad para dar el pecho correctamente y esa falta de confianza las lleva a destetar antes a los niños y a alimentarlos con leche de fórmula infantil.  

La buena noticia es que este sentimiento es muy común entre madres recientes y que, con un poco de información de calidad y usando los recursos disponibles, podemos dar a las mamás primerizas la confianza en sí mismas y el ánimo que necesitan para conseguir sus objetivos de lactancia. A continuación, vamos a repasar las principales preocupaciones que asaltan a las madres a la hora de dar el pecho a sus pequeños de forma continuada. Seguro que te sientes menos sola viendo que muchas de nosotras compartimos las mismas dudas.  

Buscando el equilibrio entre las necesidades del recién nacido, los cambios físicos en tu cuerpo y la lactancia continuada.

Es normal que te sorprenda el dolor que producen las tomas, la frecuencia sin tregua de éstas, las largas noches y la profunda fatiga que sientes. Esto puede llevarte a sentir que no controlas la situación y a añorar cierta normalidad en tus días y tus rutinas.

Por lo general, el tiempo está de tu parte: tus pechos se irán adaptando a la lactancia y se harán más eficientes produciendo leche. Del mismo modo, tu bebé crecerá y su tripita también se hará más grande, con lo que podrá ingerir más cantidad en cada toma y éstas irán espaciándose. A medida que la capacidad de tu bebé para alimentarse aumenta, también se alargarán sus periodos de sueño, permitiéndote, de paso, dormir a ti también.

Cómo amamantar y no morir en el intento

 

La exigencia constante de tu bebé te obligará a menudo a ignorar tus propias necesidades. La imposibilidad de cuidarte adecuadamente, la falta de sueño y el agotamiento físico y mental pueden llegar a hacerte dudar de tu capacidad para seguir adelante y gestionar todos los cambios que estás experimentando. Si, además, cuando pides ayuda encuentras obstáculos, recibes mensajes confusos o careces de apoyo, puedes empezar a responder tú misma a las dudas que te asaltan y a entrar en una espiral de frustración que te lleve al autodiagnóstico y a intentar gestionar tú sola tu lactancia, lo cual puede derivar a su vez en que termines adoptando creencias erróneas sobre el tema y, con ello, incrementando la ansiedad y multiplicando los problemas.

Es muy importante que busques recursos y servicios de apoyo a la lactancia antes de dar a luz. Un curso sobre lactancia materna te ayudará a asumir mentalmente cómo va a ser ese periodo, así como a adquirir algunas habilidades básicas para ayudarte en el proceso. Después de nacer tu bebé será necesario que sepas dónde buscar apoyo profesional, tanto por el bien de tu salud como de la de tu hijo. Finalmente, el apoyo de tu pareja, tu familia, tus amigos o incluso de un grupo de apoyo a la lactancia marcarán la diferencia cuando haya que superar los momentos más duros.

Miedo al fracaso y necesidad de aprobación

Muchas mamas primerizas sienten que su valía personal y su identidad dependen de su capacidad para amamantar eficazmente a sus hijos. Hay madres que se toman los controles de peso periódicos de su bebé en la consulta del pediatra y los comentarios del doctor sobre la leche que producen, como indicadores de éxito, como la prueba de si están haciendo las cosas bien o mal. Las madres tienden a valorar más las palabras y opiniones del doctor que sus propias observaciones sobre el comportamiento diario y el grado de satisfacción de su bebé. Es interesante que cuando la lactancia no resulta suficiente o cuando ocurre algún contratiempo, la confianza en sí misma de la madre puede caer en picado.

Resulta esencial recordar que la lactancia materna no es un deporte; aquí no hay ganadores ni perdedores. Dar el pecho a tu bebé es una experiencia compartida entre los dos, que puede ajustarse a las necesidades de ambos. Es más; la lactancia es una habilidad adquirida que puede llevaros hasta dos meses aprender, tanto a ti como a tu bebé. Ser paciente y comprender que se trata de un proceso y no de una carrera te ayudará a evitar sentimientos de fracaso o de necesidad de aprobación. En vez de eso, tu bebé y tú podéis concentraros en mejorar cada día y en celebrar cada éxito, mientras buscas recursos y apoyo para superar cualquier dificultad que pueda surgir.

La buena noticia a este respecto es que, en cinco o seis semanas, la mayoría de las madres superan las dificultades iniciales de dar el pecho y empiezan a sentirse más seguras de sus capacidades. Saber que no estás sola y recurrir a diferentes personas en busca de apoyo, te ayudará a manejar la situación hasta que te sientas más segura. Acude a tu pediatra o consejera de lactancia si tienes alguna duda sobre salud y lactancia maternal, busca el apoyo emocional de tu pareja, tu familia y tus amigos y, sobre todo, ten paciencia con tu bebé y contigo misma, a medida que avanzas en la aventura de la lactancia.

Fuentes:

Centros para el Control y Prevención de Enfermedades [Centres for Disease Control and Prevention]. (2016). Breastfeeding among U.S. Children Born 2002-2013, CDC National Immunization Surveys [Lactancia materna en niños nacidos del 2002 al 2013, Estudios Nacionales de Inmunización de los Centros de Control de Enfermedades . Atlanga, GA: Author. Sacado de http://www.cdc.gov/breastfeeding /data/NIS_data/

Demirci, J., Bogen, D. (2017). An ecological momentary assessment of primiparous women’s breastfeeding behavior and problem from birth to eight weeks [Una Evaluación Ecológica Momentánea del comportamiento en la lactancia de mujeres primerizas, del nacimiento a las seis semanas] . Journal of Human Lactation, 33, 285-295.

Demirici, J., Caplan, E., Murray, N. & Cohen, S. (2017). “I just want to do everything right: Primiparous women’s accounts of early breastfeeding via an app-based diary [“Quiero hacerlo todo bien: testimonios de madres primerizas sobre lactancia temprana a través de un diario en app móvil]. Journal of Pediatric Health Care 32(2), pp. 163-172.

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© 2019 Deanna M. Mason. Proactive Parenting.

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